Sincroniza stock, pedidos y postventa entre tienda y online.
En un comercio que vende a la vez en tienda física y online, el enemigo silencioso es el descuadre de stock. La misma referencia se vende en el mostrador y en la web casi al mismo tiempo, y si el inventario no se sincroniza al instante acabas vendiendo online algo que ya no está en la estantería, o dejando de vender en la web productos que sí tienes en tienda. Cada descuadre es una cancelación, una disculpa al cliente y una reseña negativa esperando.
La automatización de procesos con IA no cambia tu forma de vender: refuerza la fontanería que conecta tienda, TPV, web y almacén. Sincroniza el stock en tiempo real entre todos los canales, enruta cada pedido al punto que mejor lo sirve, gestiona las devoluciones sin fricción y dispara la reposición antes de que te quedes sin nada. Todo lo que hoy hace tu equipo a mano cuadrando hojas de cálculo, lo hace un flujo montado una vez y funcionando 24/7.
Trabajamos con comercios de una o varias tiendas físicas que también venden online: moda y calzado, ferretería y bricolaje, tiendas de deporte, papelería, alimentación especializada, decoración y regalo. En todos el patrón es el mismo: muchas referencias, varios canales de venta y un equipo que se pasa el día apagando fuegos entre el mostrador, el almacén y los pedidos web.
La jornada arranca abriendo la tienda y, en paralelo, revisando los pedidos online que han entrado durante la noche: hay que comprobar si esa referencia está en el almacén o en la estantería de la tienda, prepararla, y si un cliente ha pedido recogida en tienda, tenerla lista y avisarle. A media mañana llegan clientes al mostrador, entran llamadas y mensajes de WhatsApp preguntando '¿tenéis esto en talla M?', y alguien tiene que mirar físicamente o abrir el TPV para responder.
Entre venta y venta, el equipo cuadra el stock: apunta lo que ha entrado de proveedores, descuenta lo vendido, corrige lo que la web dice tener y no tiene. Las devoluciones se acumulan —el cliente compró online y devuelve en tienda, o al revés— y cada una implica reintegrar stock, tramitar el reembolso y actualizar el pedido. Por la tarde, cuando hay un rato, se hacen los pedidos a proveedores mirando a ojo qué falta.
El resultado es un comercio que reacciona en lugar de anticiparse: stock que nunca cuadra del todo, roturas de las referencias que más venden justo cuando más se venden, postventa saturada y un marketing que se limita a un email genérico cada mucho tiempo porque nadie tiene tiempo de segmentar la base de clientes.
El inventario vive en el TPV de la tienda y en la plataforma de ecommerce como dos mundos separados. Sin sincronización en tiempo real, vendes online lo que ya no queda en tienda —y toca cancelar y devolver el dinero— o dejas de vender en la web productos que sí tienes en el escaparate. Cada descuadre cuesta una venta y algo de reputación.
Un pedido web puede servirse desde el almacén central, desde la tienda más cercana o recogerse en el punto de venta. Sin reglas automáticas, se decide a ojo, se preparan tarde, la recogida en tienda no está lista cuando el cliente llega y las entregas se cruzan entre canales.
El cliente compra online y devuelve en tienda, cambia una talla, reclama un pedido que no llega. Cada caso implica reintegrar stock, tramitar el reembolso, actualizar el pedido y responder al cliente en el canal por el que escribió. Hecho a mano, satura al equipo y ralentiza los reembolsos.
Los pedidos a proveedores se hacen cuando alguien se da cuenta de que falta algo, normalmente cuando ya se ha vendido la última unidad de un producto estrella. Sin alertas de stock mínimo ni reposición automática, se pierden ventas por rotura y se acumula capital en referencias que no rotan.
Llamadas a la tienda, WhatsApp, formulario de la web, redes sociales, email. Las mismas preguntas se repiten —disponibilidad, horarios, estado del pedido, política de cambios— y se responden una a una, con retrasos y respuestas incoherentes según quién conteste.
La base de clientes de tienda y la de la web están separadas y sin explotar. No se sabe quién compró qué, ni cuándo tocaría recordarle algo. Las campañas se reducen a un email masivo ocasional, sin tener en cuenta si el cliente compra en tienda, online o en ambos.
Cada venta en el TPV, cada pedido web, cada entrada de proveedor y cada devolución actualizan un único inventario centralizado que se refleja al instante en todos los canales. Se acabó vender lo que no hay: si en tienda queda una unidad, la web lo sabe en segundos.
El sistema enruta cada pedido según reglas: lo sirve el almacén, la tienda con stock más cercana o se reserva para recogida. Para el click and collect, marca la reserva, avisa a la tienda para prepararlo y notifica al cliente cuando está listo.
Un asistente con IA responde en WhatsApp, web y redes las preguntas repetidas —disponibilidad de un producto consultando el stock real, horarios de cada tienda, estado del pedido, política de cambios— y pasa a una persona solo lo que lo necesita.
El cliente inicia la devolución desde un enlace, elige tienda o recogida, y el flujo genera la etiqueta, reintegra el stock al inventario, lanza el reembolso y le informa del estado en cada paso. Cambios de talla o color enlazados con la reserva del producto nuevo.
El sistema vigila la rotación de cada referencia y, al llegar al stock mínimo definido, genera el pedido de reposición al proveedor correspondiente —o lo deja listo para aprobar— con las cantidades óptimas según ventas recientes y plazos de entrega.
Avisos automáticos cuando una referencia estrella baja del umbral crítico (antes de romper stock) y cuando un producto lleva demasiado tiempo sin rotar, para decidir promociones o rebajas antes de que inmovilice capital.
Puntos, cupones y niveles que suman igual si el cliente compra en tienda o en la web, unificando su ficha. El sistema envía recompensas por cumpleaños, por segunda compra o por reactivación, sin que nadie tenga que gestionarlo.
La base de clientes se segmenta sola —compradores de tienda, online, mixtos, por categoría, por recencia— y dispara campañas por email y WhatsApp adaptadas: novedades de su categoría, recordatorio de recompra, reactivación de quien no vuelve hace meses.
Cuando un cliente deja un carrito online sin cerrar o reserva un producto para recogida y no aparece, secuencias automáticas por email y WhatsApp lo recuperan con un recordatorio y, si procede, un incentivo.
Tras la entrega o la recogida, el cliente recibe un mensaje de seguimiento y una encuesta corta. Las respuestas negativas se enrutan al responsable para resolver el problema antes de que se convierta en una mala reseña.
A los clientes satisfechos se les invita automáticamente a valorar la tienda en Google y en la ficha del producto, mejorando la reputación online que hoy decide muchas primeras compras, tanto físicas como digitales.
Un panel que se actualiza solo: ventas por tienda física, por canal online, ticket medio, productos más y menos vendidos, ratio de conversión de recogidas y devoluciones por motivo. Dirección decide con datos, no con la sensación de fin de mes.
Cambios de precio, rebajas y promociones se propagan de forma coordinada al TPV y a la web, evitando el clásico desfase de que un producto esté rebajado en tienda pero a precio completo online, o al revés.
Un inventario único y sincronizado en tiempo real acaba con las ventas de productos agotados, las cancelaciones y el descuadre eterno entre el TPV y la web.
El cliente compra donde quiere y recoge o devuelve donde le conviene, y para el negocio todo queda conectado: mismo stock, misma ficha de cliente, misma experiencia.
La reposición automática y las alertas de stock evitan quedarte sin los productos que más venden y detectan a tiempo lo que no rota para liquidarlo.
Al automatizar sincronización, pedidos, devoluciones y respuestas repetidas, el personal de tienda vuelve a vender y atender en lugar de cuadrar hojas de cálculo.
La fidelización unificada y las campañas segmentadas por comportamiento recuperan a quien compró una vez y aumentan la frecuencia de los clientes habituales.
Postventa cuidada, devoluciones ágiles y solicitud automática de reseñas mejoran la valoración que hoy decide compras tanto en la tienda física como en la web.
Conectamos con las herramientas habituales en retail:
Cuéntanos cuántas tiendas tienes, con qué TPV y plataforma trabajas y cuántas referencias manejas, y te diremos qué procesos automatizar primero para cuadrar el stock y liberar a tu equipo. Auditoría gratuita, sin compromiso.
Centralizamos el inventario en un único sistema al que se conectan tu TPV y tu plataforma online. Cada venta, devolución o entrada de proveedor actualiza ese inventario y el cambio se refleja en todos los canales en tiempo real, en cuestión de segundos.
En la mayoría de casos sí. Trabajamos con Shopify POS, Square, Vend/Lightspeed y otros TPV habituales, y con Shopify, WooCommerce y PrestaShop en la parte online. Si tu TPV no permite integración directa, buscamos la vía más estable antes de proponer nada.
Sí. El inventario centralizado distingue el stock por tienda y por almacén, y las reglas de enrutado de pedidos deciden desde qué punto se sirve cada pedido online según cercanía y disponibilidad.
En un ecommerce todo pasa online. En retail omnicanal lo crítico es conectar el mundo físico y el digital: que el stock de la tienda y de la web sean el mismo, gestionar recogidas y devoluciones en tienda, y unificar al cliente compre donde compre. Ahí ponemos el foco.
Cuando un cliente elige recoger en tienda, el sistema reserva el producto, avisa a esa tienda para prepararlo y notifica al cliente por WhatsApp o email cuando está listo. La reserva descuenta stock para que no se venda a otra persona mientras tanto.
Sí. El cliente puede comprar online y devolver en tienda o al revés. El flujo genera la etiqueta o registra la devolución en tienda, reintegra el stock al inventario, lanza el reembolso y mantiene informado al cliente en cada paso.
Definimos un stock mínimo por referencia y el sistema vigila la rotación. Cuando un producto se acerca al umbral, avisa o genera directamente el pedido de reposición al proveedor, con la cantidad óptima según ventas recientes y plazos de entrega.
Sí. Unificamos la ficha del cliente para que los puntos, cupones y niveles sumen igual compre en el mostrador o en la web, y automatizamos las recompensas por cumpleaños, recompra o reactivación.
Sí. El asistente se conecta al inventario para responder si un producto está disponible y en qué tienda, además de horarios, estado del pedido y política de cambios. Lo que necesita trato humano se pasa a tu equipo.
La sincronización de stock entre TPV y web suele estar operativa en 2-3 semanas. Un proyecto omnicanal completo con pedidos, devoluciones, fidelización y marketing suele llevar entre 4 y 8 semanas, con entregas parciales que ya aportan valor desde el principio.
Sí, es lo que recomendamos: empezar por lo que más ventas perdidas evita —el stock cuadrado— ver el resultado y decidir después qué más automatizar (pedidos, devoluciones, fidelización).
Depende del número de tiendas, de referencias y de cuántos procesos automatices. La mayoría de proyectos se amortizan en pocos meses solo con las ventas recuperadas por stock cuadrado y las horas de equipo liberadas. Te damos un presupuesto cerrado tras la auditoría gratuita.
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